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September 2, 2013

Las acciones de Microsoft seguirán cayendo pese al cambio de CEO 2 Septiembre, 2013 - 10:28 Credito: Sala de Inversión Foto: Archivo/ El Economista Las acciones de Microsoft (MSFT) cayeron más del 7% el 23 de agosto tras el anuncio de que su CEO, Steve Ballmer, dejará su cargo dentro del próximo año. La compañía necesita un cambio de dirección estratégica, por lo que se trata de una noticia positiva para sus papeles aunque mantienen su perspectiva negativa a mediano plazo. En el negocio de la tecnología, la capacidad de innovación es un factor clave a la hora de generar valor para los accionistas. Bajo su gestión, la firma ha quedado fuertemente retrasada en cuanto a las principales tendencias del sector como el auge de los dispositivos móviles, computación en la nube y redes sociales, entre otras. Esto no sucedió porque la empresa careciera de la fortaleza necesaria para posicionarse al respecto sino porque su posición cuasi monopólica en segmentos como Windows y Office le brindaba una abundancia de recursos inusitada, tanto en lo financiero como en lo estratégico una década atrás. Sin embargo, el equipo directivo liderado por Ballmer se caracterizó por confiarse demasiado en la solidez de su negocio y desdeñar las innovaciones que estaban llevando adelante competidores como Apple (AAPL) y Google (GOOG). Entre sus frases más recordadas se encuentran: “El iPhone nunca va a alcanzar una participación de mercado relevante” y “Google no es una empresa, es un castillo de naipes”. Estas predicciones no pudieron estar más equivocadas y las consecuencias estratégicas para Microsoft a lo largo de la última década han sido enormemente destructivas. A causa del auge de las tabletas y los teléfonos inteligentes, las ventas de PCs cayeron un 10,90% en el segundo trimestre de 2013, lo que representa el quinto trimestre consecutivo de descenso y el peor período del cual se tenga registro para la industria. La empresa de investigación de mercado IDC calcula que las compras de tabletas van a superar a las de computadoras portátiles este año, y para 2015 se estima que las de dispositivos móviles estarán por encima de las de todo el mercado de PCs en su conjunto. Por eso, cada vez son más los analistas de la industria que pronostican el fin de la vieja computadora de escritorio y de las notebooks y, por lo tanto, serios problemas para Microsoft en el mediano y largo plazo ya que los límites divisorios entre toda clase de equipos se hacen cada vez más difuso. En la actualidad, los consumidores cuentan con una amplia variedad de dispositivos permanentemente conectados a Internet y tanto los archivos como las aplicaciones se encuentran disponibles online para su acceso en todo momento y desde cualquier lugar. Los usuarios seleccionan un aparato según sus preferencias, circunstancias puntuales y las tareas a realizar, en este contexto, las PCs han perdido relevancia para muchos usos. Incluso, dentro del mercado de computadoras, Apple está ganando terreno con sus Mac frente a las que tienen instalado Windows, y las Chromebooks, que funcionan con el sistema operativo Google Chrome OS, crecen como alternativa de bajo costo frente a las que usan el de Microsoft. Cuando la firma fundada por Bill Gates tenía el liderazgo en sistemas operativos, le brindaba una posición de fortaleza para competir en otros rubros. Pero la situación actual es la opuesta: el crecimiento de la industria se está dando en dispositivos móviles, donde Apple es el líder en el segmento premium y los teléfonos y tabletas con Android tienen más del 75% del market share global. Por eso, ambas empresas se están expandiendo en el mundo de las PCs gracias a su fortaleza entre ellos. El CEO que asuma la responsabilidad de dirigir los destinos de Microsoft en la situación actual enfrenta desafíos de magnitud. La compañía cuenta con una participación de mercado prácticamente irrelevante en estos equipos y deberá desarrollar productos atractivos si pretende revertir la tendencia y recuperar el terreno perdido. En la actualidad, está en una posición de notable desventaja competitiva, excepto que se observen señales claras de una modificación en este equilibrio de fuerzas, por lo que podría continuar perdiendo valor en los próximos trimestres. Luego de tocar máximos del año en la zona de los 36.50 dólares, tuvo una fuerte bajada luego de que su reporte de resultados fuera inferior a lo estimado, y encontraron soporte en los 31.10. Tras el anuncio de la salida de Ballmer, tuvieron una pronunciada subida que en los últimos días parece estar perdiendo impulso. El primer soporte importante se encuentra en los 31.10 dólares que han funcionado como tal después conocerse su balance. En cuanto a las resistencias, los máximos de 2013 en los 36 / 36.40 podría ser el primer objetivo bajista. Sus acciones cotizan a una relación precio/ganancias (P/E) cercana a 13 veces los resultados del último año, una valuación conservadora que refleja las dificultades que enfrenta la compañía. Por eso, el valor objetivo para las acciones de Microsoft es de 26.50 dólares frente a los 33.40 en los que cotiza en la actualidad, lo que implica una caída potencial del 20.66%; y para posiciones bajistas se recomienda la colocación de stop loss por encima de los 36.50.

Las acciones de Microsoft seguirán cayendo pese al cambio de CEO

Credito:
Sala de Inversión

Foto: Archivo/ El Economista
Las acciones de Microsoft (MSFT) cayeron más del 7% el 23 de agosto tras el anuncio de que su CEO, Steve Ballmer, dejará su cargo dentro del próximo año. La compañía necesita un cambio de dirección estratégica, por lo que se trata de una noticia positiva para sus papeles aunque mantienen su perspectiva negativa a mediano plazo.
En el negocio de la tecnología, la capacidad de innovación es un factor clave a la hora de generar valor para los accionistas. Bajo su gestión, la firma ha quedado fuertemente retrasada en cuanto a las principales tendencias del sector como el auge de los dispositivos móviles, computación en la nube y redes sociales, entre otras.
Esto no sucedió porque la empresa careciera de la fortaleza necesaria para posicionarse al respecto sino porque su posición cuasi monopólica en segmentos como Windows y Office le brindaba una abundancia de recursos inusitada, tanto en lo financiero como en lo estratégico una década atrás.
Sin embargo, el equipo directivo liderado por Ballmer se caracterizó por confiarse demasiado en la solidez de su negocio y desdeñar las innovaciones que estaban llevando adelante competidores como Apple (AAPL) y Google (GOOG).
Entre sus frases más recordadas se encuentran: “El iPhone nunca va a alcanzar una participación de mercado relevante” y “Google no es una empresa, es un castillo de naipes”. Estas predicciones no pudieron estar más equivocadas y las consecuencias estratégicas para Microsoft a lo largo de la última década han sido enormemente destructivas.
A causa del auge de las tabletas y los teléfonos inteligentes, las ventas de PCs cayeron un 10,90% en el segundo trimestre de 2013, lo que representa el quinto trimestre consecutivo de descenso y el peor período del cual se tenga registro para la industria.
La empresa de investigación de mercado IDC calcula que las compras de tabletas van a superar a las de computadoras portátiles este año, y para 2015 se estima que las de dispositivos móviles estarán por encima de las de todo el mercado de PCs en su conjunto.
Por eso, cada vez son más los analistas de la industria que pronostican el fin de la vieja computadora de escritorio y de las notebooks y, por lo tanto, serios problemas para Microsoft en el mediano y largo plazo ya que los límites divisorios entre toda clase de equipos se hacen cada vez más difuso.
En la actualidad, los consumidores cuentan con una amplia variedad de dispositivos permanentemente conectados a Internet y tanto los archivos como las aplicaciones se encuentran disponibles online para su acceso en todo momento y desde cualquier lugar. Los usuarios seleccionan un aparato según sus preferencias, circunstancias puntuales y las tareas a realizar, en este contexto, las PCs han perdido relevancia para muchos usos.
Incluso, dentro del mercado de computadoras, Apple está ganando terreno con sus Mac frente a las que tienen instalado Windows, y las Chromebooks, que funcionan con el sistema operativo Google Chrome OS, crecen como alternativa de bajo costo frente a las que usan el de Microsoft.
Cuando la firma fundada por Bill Gates tenía el liderazgo en sistemas operativos, le brindaba una posición de fortaleza para competir en otros rubros. Pero la situación actual es la opuesta: el crecimiento de la industria se está dando en dispositivos móviles, donde Apple es el líder en el segmento premium y los teléfonos y tabletas con Android tienen más del 75% del market share global. Por eso, ambas empresas se están expandiendo en el mundo de las PCs gracias a su fortaleza entre ellos.
El CEO que asuma la responsabilidad de dirigir los destinos de Microsoft en la situación actual enfrenta desafíos de magnitud. La compañía cuenta con una participación de mercado prácticamente irrelevante en estos equipos y deberá desarrollar productos atractivos si pretende revertir la tendencia y recuperar el terreno perdido.
En la actualidad, está en una posición de notable desventaja competitiva, excepto que se observen señales claras de una modificación en este equilibrio de fuerzas, por lo que podría continuar perdiendo valor en los próximos trimestres.
Luego de tocar máximos del año en la zona de los 36.50 dólares, tuvo una fuerte bajada luego de que su reporte de resultados fuera inferior a lo estimado, y encontraron soporte en los 31.10. Tras el anuncio de la salida de Ballmer, tuvieron una pronunciada subida que en los últimos días parece estar perdiendo impulso.
El primer soporte importante se encuentra en los 31.10 dólares que han funcionado como tal después conocerse su balance. En cuanto a las resistencias, los máximos de 2013 en los 36 / 36.40 podría ser el primer objetivo bajista.
Sus acciones cotizan a una relación precio/ganancias (P/E) cercana a 13 veces los resultados del último año, una valuación conservadora que refleja las dificultades que enfrenta la compañía.
Por eso, el valor objetivo para las acciones de Microsoft es de 26.50 dólares frente a los 33.40 en los que cotiza en la actualidad, lo que implica una caída potencial del 20.66%; y para posiciones bajistas se recomienda la colocación de stop loss por encima de los 36.50.

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