China quiere los mares de Asia El envío por Japón de ocho cazabombarderos tras la incursión de un avión chino en el espacio aéreo sobre unas islas en disputa revela la tensión que está generando el ascenso chino JOSE REINOSO Pekín 13 DIC 2012 - 16:46 CET3 Archivado en: China Japón Asia oriental Asia Foto cedida por el Servicio de Guardacostas japonés del avión de la Administración Oceánica china volando cerca de las islas Senkaku/Diaoyu. / EFE Recomendar en Facebook6 Twittear28 Enviar a LinkedIn0 Enviar a TuentiEnviar a MenéameEnviar a Eskup Enviar Imprimir Guardar Alrededor de las 11 de esta mañana –ocho horas menos en la España peninsular-, un avión del servicio de vigilancia marítima chino se adentró en lo que Japón considera su espacio aéreo sobre las pequeñas islas de Senkaku, que Pekín le disputa y llama Diaoyu. El vuelo del aparato sobre este conjunto de islotes deshabitados en el mar de China Oriental disparó las alarmas en Tokio, que envió de inmediato ocho cazabombarderos F-15 a la zona y protestó a Pekín por la maniobra. "A pesar de nuestros repetidos avisos, barcos chinos han entrado en nuestras aguas territoriales durante tres días consecutivos", afirmó el jefe de Gabinete japonés, Osamu Fujimura, informa Reuters. “Es muy lamentable que, además de esto, haya sido cometida una intrusión en nuestro espacio aéreo de esta manera", añadió. Según Tokio, se trata de la primera vez que un avión chino viola este año el espacio aéreo sobre el archipiélago, cuyas aguas contienen importantes yacimientos de gas. El incidente viene a sumarse a la larga lista de roces y enfrentamientos territoriales que ha tenido China en los últimos meses con sus vecinos asiáticos, tanto en el mar de China Oriental –caso de las Senkaku/Diaoyu- como en el mar del Sur de China, zona que Pekín reclama en su práctica totalidad, frente a Filipinas, Vietnam, Brunei, Malasia y Taiwán, que también tienen reivindicaciones en estas aguas. Barcos de China y Filipinas protagonizaron escenas de tensión en una de las áreas en disputa en abril, mientras en junio Vietnam reaccionó con furia a la decisión de Pekín de pedir ofertas para la exploración petrolífera en aguas que ambos países reclaman. Ese mismo mes, China respondió con ira cuando Hanoi adoptó una ley que sitúa las islas Spratly (llamadas Nansha por Pekín) bajo su soberanía. China afirmó, también en junio, que había elevado el estatus administrativo de este archipiélago y el de las Xisha (Paracelso) de condado a prefectura. La semana pasada, dijo a Vietnam que paralice la búsqueda unilateral de petróleo en áreas en liza en el mar del Sur de China y deje de hostigar a sus pesqueros. Manila ha llegado a acusar al Gobierno chino de utilizar su creciente poderío naval para “intimidar” a sus vecinos y ha advertido de que la actitud cada vez más enérgica de Pekín sobre áreas en disputa y no disputa en el mar supone “un peligro para la paz y la estabilidad” en Asia-Pacífico y que es necesario ponerle límite o de lo contrario las tensiones que se están generando podrían desembocar en “hostilidades físicas”. El mar del Sur de China se ha convertido en uno de los mayores puntos potenciales de conflicto armado en Asia. En el último mes, los encontronazos han ido a más, como consecuencia de dos decisiones chinas. La provincia de la isla de Hainan –una de las mayores bases navales del país- ha autorizado a la policía, a partir del 1 de enero, a interceptar, abordar y expulsar barcos extranjeros que estén operando “ilegalmente” en aguas en disputa. Brunei, Malasia y Taiwán han protestado de forma verbal contra las nuevas regulaciones. Filipinas ha dicho que son una violación de las leyes marítimas internacionales sobre el derecho de paso y ha acusado a Pekín de elevar la tensión. India, que realiza algunas exploraciones petrolíferas conjuntamente con Vietnam en el mar del Sur de China, afirmó la semana pasada que se dispone a enviar navíos de la Armada a la zona para salvaguardar sus intereses. Estados Unidos ha pedido –sin éxito- a Pekín que aclare qué significan las nuevas órdenes. El otro motivo de irritación regional ha sido el mapa impreso en los nuevos pasaportes chinos, en los cuales figuran como pertenecientes a China territorios en discusión, incluidos el mar del Sur de China y regiones fronterizas con India. Nueva Delhi ha respondido con la emisión de visados sellados con su propia versión geográfica. Filipinas ha decidido no estampar su visado en el documento chino para no legitimarlo, y, a cambio, emitir una hoja separada. Taiwán está estudiando negar la entrada a los chinos que lleven el nuevo pasaporte. El mar del Sur de China incluye algunas de las rutas de navegación más importantes del mundo y se cree que alberga importantes yacimientos de gas y petróleo. Los esfuerzos para implantar un código de conducta vinculante entre Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) y China avanzan a trompicones desde hace años. Pekín quiere zanjar cualquier disputa territorial de forma bilateral y ve con malos ojos la implicación de Estados Unidos, con quien ha crecido la rivalidad en Asia; en particular, desde el giro dado por Washington para reforzar su presencia en la región. Estados Unidos ha estrechado los lazos militares con Filipinas, Vietnam y otros países de la zona, algo que es visto con suspicacia por Pekín. Washington ha dicho que considera una cuestión de “interés nacional” el acceso libre al mar. China mantiene dos frentes abiertos en los mares de Asia, y hoy se ha manifestado con rapidez sobre el episodio del avión de vigilancia marítima, del cual ha dicho que no tiene nada de extraño. “Las islas Diaoyu y las islas asociadas son parte intrínseca del territorio chino. El vuelo chino sobre las islas es totalmente normal”, ha declarado Hong Lei, portavoz de Exteriores. “El lado chino pide a Japón que paralice todas las entradas en las aguas y el espacio aéreo alrededor de las islas”. Estados Unidos ha asegurado que no tomará posición sobre la soberanía de las Senkaku/Diaoyu, ha pedido a ambas partes que dialoguen y ha instado a China a que mire hacia el futuro. Pero ha dejado bien claro que el grupo de islas está cubierto por un tratado de seguridad de 1960, que le obliga a acudir en ayuda de Japón si es atacado. La escalada de tensión en los mares de Asia se produce en un momento en que Pekín ha hecho gala de su creciente poderío militar, con la puesta en marcha en septiembre de su primer portaaviones y la realización de vuelos de prueba de sus dos primeros modelos de aviones de caza furtivos. El incidente aéreo chino con Tokio se ha producido en vísperas de las elecciones que se celebran este domingo en Japón, en las que se prevé que el Partido Liberal Democrático (PLD) regrese al poder. Al frente del PLD, está el ex primer ministro Shinzo Abe, un halcón que ha prometido adoptar una posición muy dura respecto al conflicto territorial con Pekín.


China quiere los mares de Asia

El envío por Japón de ocho cazabombarderos tras la incursión de un avión chino en el espacio aéreo sobre unas islas en disputa revela la tensión que está generando el ascenso chino

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Foto cedida por el Servicio de Guardacostas japonés del avión de la Administración Oceánica china volando cerca de las islas Senkaku/Diaoyu. / EFE
Alrededor de las 11 de esta mañana –ocho horas menos en la España peninsular-, un avión del servicio de vigilancia marítima chino se adentró en lo que Japón considera su espacio aéreo sobre las pequeñas islas de Senkaku, que Pekín le disputa y llama Diaoyu. El vuelo del aparato sobre este conjunto de islotes deshabitados en el mar de China Oriental disparó las alarmas en Tokio, que envió de inmediato ocho cazabombarderos F-15 a la zona y protestó a Pekín por la maniobra.
"A pesar de nuestros repetidos avisos, barcos chinos han entrado en nuestras aguas territoriales durante tres días consecutivos", afirmó el jefe de Gabinete japonés, Osamu Fujimura, informa Reuters. “Es muy lamentable que, además de esto, haya sido cometida una intrusión en nuestro espacio aéreo de esta manera", añadió. Según Tokio, se trata de la primera vez que un avión chino viola este año el espacio aéreo sobre el archipiélago, cuyas aguas contienen importantes yacimientos de gas.
El incidente viene a sumarse a la larga lista de roces y enfrentamientos territoriales que ha tenido China en los últimos meses con sus vecinos asiáticos, tanto en el mar de China Oriental –caso de las Senkaku/Diaoyu- como en el mar del Sur de China, zona que Pekín reclama en su práctica totalidad, frente a Filipinas, Vietnam, Brunei, Malasia y Taiwán, que también tienen reivindicaciones en estas aguas.
Barcos de China y Filipinas protagonizaron escenas de tensión en una de las áreas en disputa en abril, mientras en junio Vietnam reaccionó con furia a la decisión de Pekín de pedir ofertas para la exploración petrolífera en aguas que ambos países reclaman. Ese mismo mes, China respondió con ira cuando Hanoi adoptó una ley que sitúa las islas Spratly (llamadas Nansha por Pekín) bajo su soberanía. China afirmó, también en junio, que había elevado el estatus administrativo de este archipiélago y el de las Xisha (Paracelso) de condado a prefectura. La semana pasada, dijo a Vietnam que paralice la búsqueda unilateral de petróleo en áreas en liza en el mar del Sur de China y deje de hostigar a sus pesqueros.
Manila ha llegado a acusar al Gobierno chino de utilizar su creciente poderío naval para “intimidar” a sus vecinos y ha advertido de que la actitud cada vez más enérgica de Pekín sobre áreas en disputa y no disputa en el mar supone “un peligro para la paz y la estabilidad” en Asia-Pacífico y que es necesario ponerle límite o de lo contrario las tensiones que se están generando podrían desembocar en “hostilidades físicas”. El mar del Sur de China se ha convertido en uno de los mayores puntos potenciales de conflicto armado en Asia.
En el último mes, los encontronazos han ido a más, como consecuencia de dos decisiones chinas. La provincia de la isla de Hainan –una de las mayores bases navales del país- ha autorizado a la policía, a partir del 1 de enero, a interceptar, abordar y expulsar barcos extranjeros que estén operando “ilegalmente” en aguas en disputa. Brunei, Malasia y Taiwán han protestado de forma verbal contra las nuevas regulaciones. Filipinas ha dicho que son una violación de las leyes marítimas internacionales sobre el derecho de paso y ha acusado a Pekín de elevar la tensión. India, que realiza algunas exploraciones petrolíferas conjuntamente con Vietnam en el mar del Sur de China, afirmó la semana pasada que se dispone a enviar navíos de la Armada a la zona para salvaguardar sus intereses. Estados Unidos ha pedido –sin éxito- a Pekín que aclare qué significan las nuevas órdenes.
El otro motivo de irritación regional ha sido el mapa impreso en los nuevos pasaportes chinos, en los cuales figuran como pertenecientes a China territorios en discusión, incluidos el mar del Sur de China y regiones fronterizas con India. Nueva Delhi ha respondido con la emisión de visados sellados con su propia versión geográfica. Filipinas ha decidido no estampar su visado en el documento chino para no legitimarlo, y, a cambio, emitir una hoja separada. Taiwán está estudiando negar la entrada a los chinos que lleven el nuevo pasaporte.
El mar del Sur de China incluye algunas de las rutas de navegación más importantes del mundo y se cree que alberga importantes yacimientos de gas y petróleo. Los esfuerzos para implantar un código de conducta vinculante entre Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) y China avanzan a trompicones desde hace años. Pekín quiere zanjar cualquier disputa territorial de forma bilateral y ve con malos ojos la implicación de Estados Unidos, con quien ha crecido la rivalidad en Asia; en particular, desde el giro dado por Washington para reforzar su presencia en la región. Estados Unidos ha estrechado los lazos militares con Filipinas, Vietnam y otros países de la zona, algo que es visto con suspicacia por Pekín. Washington ha dicho que considera una cuestión de “interés nacional” el acceso libre al mar.
China mantiene dos frentes abiertos en los mares de Asia, y hoy se ha manifestado con rapidez sobre el episodio del avión de vigilancia marítima, del cual ha dicho que no tiene nada de extraño. “Las islas Diaoyu y las islas asociadas son parte intrínseca del territorio chino. El vuelo chino sobre las islas es totalmente normal”, ha declarado Hong Lei, portavoz de Exteriores. “El lado chino pide a Japón que paralice todas las entradas en las aguas y el espacio aéreo alrededor de las islas”.
Estados Unidos ha asegurado que no tomará posición sobre la soberanía de las Senkaku/Diaoyu, ha pedido a ambas partes que dialoguen y ha instado a China a que mire hacia el futuro. Pero ha dejado bien claro que el grupo de islas está cubierto por un tratado de seguridad de 1960, que le obliga a acudir en ayuda de Japón si es atacado.
La escalada de tensión en los mares de Asia se produce en un momento en que Pekín ha hecho gala de su creciente poderío militar, con la puesta en marcha en septiembre de su primer portaaviones y la realización de vuelos de prueba de sus dos primeros modelos de aviones de caza furtivos.
El incidente aéreo chino con Tokio se ha producido en vísperas de las elecciones que se celebran este domingo en Japón, en las que se prevé que el Partido Liberal Democrático (PLD) regrese al poder. Al frente del PLD, está el ex primer ministro Shinzo Abe, un halcón que ha prometido adoptar una posición muy dura respecto al conflicto territorial con Pekín.

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